EL GENIO DE LA LUZ
Nació en 1856 en Smiljan (actual Croacia) durante una feroz tormenta eléctrica. Su madre, ante el miedo de la partera, predijo: "Él será un hijo de la luz".
Desde pequeño mostró una mente inusual, resolviendo problemas matemáticos complejos visualmente y diseñando inventos en su imaginación.
Tesla llegó a Estados Unidos con una carta de recomendación para Thomas Edison. La carta decía: "Conozco a dos grandes hombres; usted es uno de ellos, el otro es este joven".
Aunque trabajó para Edison, pronto sus diferencias tecnológicas los separarían para siempre.
Defendía la Corriente Continua, limitada y costosa de transportar.
Su Corriente Alterna permitía llevar energía a ciudades enteras.
Una batalla épica por el estándar eléctrico del mundo moderno.
Tesla y Westinghouse ganaron el contrato para electrificar las Cataratas del Niágara en 1895. Fue el primer gran sistema de energía hidroeléctrica del mundo.
Este éxito demostró definitivamente que la Corriente Alterna era el futuro de la humanidad.
Inventada en 1891, la Bobina de Tesla permitía generar altísimos voltajes. Con ella, Tesla hacía brillar tubos de gas inalámbricamente en sus manos.
Sentó las bases para los neones, los rayos X y la radio.
Tesla soñaba con un sistema que transmitiera electricidad y mensajes por todo el planeta sin cables y de forma gratuita.
Aunque el proyecto fracasó por falta de fondos, sentó las bases de las telecomunicaciones modernas.
Predijo la comunicación mundial de bolsillo.
Creó el primer bote a control remoto.
Propuso ondas para detectar objetos lejanos.
"El presente es de ellos; el futuro, por el cual he trabajado realmente, es mío."
— Nikola Tesla
Tesla murió en 1943, pero su legado vive en cada enchufe, en cada teléfono y en cada rincón iluminado de este planeta.